GITANOS NO SE VEN LA SUERTE CON LLUVIA EN CURANILAHUE
Curanilahue: Una dura prueba de vida han pasado cuatro familias gitanas a las que sorprendió este invierno con sus carpas ubicadas en medio de una verdadera piscina que se ha transformado la cancha Pedro Aguirre Cerda, a orillas del río Curanilahue. El grupo está formado por una treintena de personas donde unas veinte son menores que han debido refugiarse en el Club de Lisiados Vado pedregoso.
Los niños que no saben mucho lo que sucede, sienten que para ellos esta lluvia es una aventura y juegan alegremente entre sus pertenencias al interior del centro que les abrió, desinteresadamente, las puertas mientras Violeta California, nos explica que han tenido que estar estrujando sus camas, que como todos saben se colocan directamente en la tierra.
Nos comenta que ve con desilusión como nadie se ha acordado de ellos para saber como están, “Solo porque somos gitanos – nos recalca – usted sabe que la gente no nos mira muy bien; pero de nosotros nada tienen que decir, no hemos salido en el diario ni han hablado mal de nosotros en la radio”.
Sobre la radio, eso si, nos indica que de una vinieron a han dado algunos avisos de sus necesidades y que en ese momento se ven los frutos por que llega una camioneta con leña, un saco trae un conocido dueño de florería y la escuela Pablo Neruda trajo la alimentación que el día 20 fue preparada y los niños no concurrieron a servírsela.
Violeta California, nos indica que sus hijas concurren a clases al establecimiento básico más cercano y que ha sido muy bien recibida “Se llama igual que su madre”, dice la mujer quien nos recomienda no tomarle fotografías porque eso no puede hacerlo ya que es una mujer casada y tiene que autorizarlo su marido.
Frente a la consulta de sus necesidades, indica que quedaron con muy pocas cosas; pero, lo que más le interesa es si alguna persona puede apoyarlos con ropa para los niños que son los que más peligro tienen en este momento por las enfermedades que pudieren afectarles ya que la que tienen se les mojó y es difícil poder secarla, “aunque en ellos estamos” – dice.
“Nosotros estamos inundados desde el viernes y nadie ni siquiera nos ha preguntado algo – dice y agrega – sabemos que es porque el gitano tiene mala fama; pero, por uno la pagan todos, esto es igual que entre ustedes” – nos dice, aunque nos solicita no nos ofendamos por su comentario.
Este grupo de cuatro familias de gitanos se ha integrado, a diferencia de otros, a actividades importantes del sector Eleuterio Ramírez, como enviar diariamente sus hijos al colegio. Violeta, por ejemplo envía sus hijas a la escuela Pablo Neruda.


